
El joven Carlos Ignacio, pega un alarido espantado y salta del sillón sacudiéndose el pantalón. Pichu, arrodillada, comienza a pasarle un repasador por la entrepierna. Mientras Maria Eleonora se salta del sillón con si tuviera un resorte a los gritos de
- larga chirusa
En ese preciso instante el timbre suena. Poliana se dirige a la puerta mientras su cara se trasforma de tal manera al ver la escena que se desarrolla en el living. Abre la puerta y del otro lado, Juan Carlos Moyá Cantari Segundo, dueño de la fabrica de Jugo de Manzana en polvo, competencia directa de Carlos Ignacio. Poliana comienza a preguntarle a Juan Carlos que desea y este solo atina a mirar el espectáculo q ocurre a las espalda de mucama.
- te dije q largues –grita Maria Eleonora
- oiga, yo lo ensucie yo lo limpio –agrega Pichu sin dejar de sacudir
- hay para todas –grita Emiliano Germán que mira el show
- ah bueno!! –dice Juan Carlos que dejo de lado a Poliana y se acerca a donde están todos- no si vos la pasas bárbaro –agrega
- esto no es lo q parece –responde Carlos Ignacio, mientras se seca una lágrima
- esta bien hago como que te creo –dice Juan Carlos- necesito que hablemos –agrega
- tiene que ser ahora? –pregunta el joven Aragón Campana Soler, mientras mira hacia abajo y ve como le siguen soplando
- y si, digo a no ser q interrumpa algo? –pregunta Juan Carlos irónicamente
- la verdad q si –responde Emiliano Germán- interrumpís mi diversión –dice mientras se levanta y se dirige hacia Maria Constanza que se encuentra media ahogada por el ataque de risa que le acaba de dar.
Carlos, señala una puerta y Juan, se dirige hacia ella. Los estantes llenos de libros llegan hasta el techo, un gran cuadro de los padres de Carlos Ignacio con otra pareja, decoran la imponente habitación.
- no se si en estas condiciones en las q te encuentro es posible q hablemos de negocios –dice Juan Carlos
- q es tan importante para q me interrumpas? – pregunta Carlos, mientras se dirige al escritorio
De vuelta en la cocina, Pichu comienza a envolver en diarios pedazos de vajilla, mientras comenta
- tendrían q prohibir las alfombras con bordes, son mortales
- si mortales para el futuro de la familia, ahora hay q esperar q al joven le funcione todo como debe –agrega entre risas la cocinera.
- y bueno, un poco de café caliente no mata a nadie –dice Pichu
- no creo q mate, solo chamusca –agrega Poliana q trae el resto de la vajilla rota
La noche cae en la mansión, Maria Constanza come su puré de manzana mientras Maria Eleonora, da vueltas alrededor de esta.
- creo q esta sirvientucha me va a traer problemas –dice mientras apoya sus manos en los hombros de Maria Constanza- y vos me vas a ayudar –agrega, mientras que su hermana se atraganta con el purecito y empieza a toser como desesperada.
Maria Eleonora la golpea en la espalda y Maria Constanza escupe el puré.
- es en serio Constancita, esto no puede seguir así, no voy a permitir q una cualquiera, me quiete lo q me pertenece, trabaje muy duro para llegar a donde estoy –dice Eleonora mientras aprieta los hombros de su hermana
- pero no estas exagerando? –pregunta Constanza- apenas empezó hoy acá, no creo q sea para tanto
- hizo en unas horas lo q yo demore meses, es rápida esa, pero no va a ganar, va a saber quien es Maria Eleonora García viuda de Farro del Cano –luego de dicho esto Maria Eleonora, da una palmada a Maria Constanza quien empieza a toser, a moverse frenéticamente y a balbucear algo bajo la atenta mira del perrote la familia q parece entrar pánico. De repente Maria Constanza tose y una cuchara vuela por los aires y golpea al perro q sale corriendo espantado.
Casi de madrugada en la cocina de lo Aragón Campana Soler, Pichu, Poliana y la cocinera hablaban de la familia, y prevenían a la nueva, de Maria Eleonora
- mira yo solo te digo; guarda porque es mala, muy mala –dice Poliana
- es como Dora Baret en Celeste, con un poco de Joan Collins en Dinastía y tiene también aires de Pandora, la siliconada cincuentona que le hacía la vida imposible a Mi gorda bella. –agrega Meli la cocinera
- vos me estas diciendo gorda? –pregunta Pichu
Durante la primera mañana en la mansión, y mientras Maria Eleonora y Maria Constanza tomaban su desayuno continental. Pichu fregaba restos de mugre debajo de la mesada. Cada tanto se permitía ella de un mate, aunque tomaba sola. Eleonora y Constanza fueron especialmente estrictas con la limpieza. La maldad que tenían, toda la maldad junta, la descargaron en permanentes instrucciones -algunas veces hilarantes- a cerca de cómo hacer de aquella gran casa una publicitaria superficie de brillos y limpieza indiscutible.
Todo esto era un verdadero infierno doméstico. Pichu fue equipada con esponjas y trapos rejillas, con desinfectantes y guantes de goma y con todos los limpiadores con gatillos existentes en el mercado. Durante el tiempo q duro su desayuno llegaron a apodarla “la reina del sarro”, “miss guante de goma” y tuvo que cambiar las pastillas para inodoro cada 12 horas con el detalle peculiar de alternar siempre entre pino y lavanda.
Las noches de Pichu no eran mejores que sus días, llegaba exhausta a su habitación, la mas pequeña de todas, donde para abrir un cajón de la mesita de luz había q salir afuera. Las pesadillas estaban a la orden del día, eran como las versiones mal editadas de las nuevas películas de los bañeros locos.








